Manifiesto de octubre de 2005

Buenas tardes señora Alcaldesa, señoras y señores capitulares, compañeras y compañeros:

Venimos a denunciar que a estas alturas son miles las mujeres que están siendo víctimas de violencia y muchos cientos las que están muriendo, que es necesario que nuestros esquemas sociales cambien, que exista una verdadera apuesta por erradicar los estereotipos y los valores que hasta ahora subordinan a la mujer como algo natural, porque de lo contrario entraremos en una dinámica de mera comparación de cifras de un año a otro sin sentido sino se aborda el problema en su raíz.

En el mes de octubre 8 mujeres han sido asesinadas:

El día 1 Mª Antonia Gavin, en LLeida, Lérida, de 48 años.

El día 2 muere Cinthya Dueñas Vaca, boliviana de 19 años en las Palmas de Gran Canaria.

El día 3 Carmen C. J. de 43 años muere en Monc Blanc, Tarragona, asesinada por su ex compañero sentimental.

El día 5, asesinada por su hijo, muere una mujer de 68 años en Bilbao.

El día 9, en Valencia, se encontró muerta a una mujer de 40 años en una cuneta de una autopista, aún se desconocen las circunstancias.

El día 12, Ana Isabel Madariaga de 38 años, muere a golpes en Vizcaya.

El día 14, Aintzane Garay de 26 años muere en Bakio, Vizcaya.

El día 15, Margalida R. de 59 años, en San Pobla, Palma de Mallorca, fue golpeada por Evaristo, un vecino con una botella de cava cuando intentaba separar al vecino que estaba peleando con su mujer.

Pero seguimos sin conocer y sin visualizar la cantidad de mujeres que tienen que abandonar su vida y morir en silencio día a día, cambiando su nombre, su vida y su familia sin más recompensa que la de poner parches a una existencia que para ellas no tiene sentido y a la que la sociedad no deja de cobrarles una cuota de culpa, porque se empeña en reflejar su comportamiento y sin embargo son pocos los reproches que se le hacen al agresor y al asesino, al que ejerce impunemente la violencia, al que nunca se le pide que abandone, al que cotidianamente tenemos delante de nuestros ojos y no queremos ver, al que constantemente se le excusa y se otorga legitimidad a sus justificaciones. Por eso hoy no queremos dejar de mencionar que son también muchas las mujeres que son capaces de salir de esta situación, que recomponen su rompecabezas y que sobreviven; no podemos olvidar que su situación se asemeja a la de las miles de personas que en estos momentos están siendo víctimas de desastres naturales, pero sin embargo, nuestro modo de verlo, consciente o inconscientemente difiere radicalmente, sin hablar de la diferente repercusión mediática.

Estamos a las puertas de conmemorar el día internacional para recordar que siguen existiendo muertes y agresiones indiscriminadas a las mujeres, para recordar que existe una ley que pretende la protección integral de todas las mujeres que siguen sufriendo violencia; ya hemos manifestado en múltiples ocasiones que esta Plataforma, que en su día salió a las calles a pedir su aprobación, no iba a abandonar su lucha por la mera aprobación de la ley, sino que dentro de nuestras posibilidades estaríamos expectantes ante su ejecución; y es por ello que hoy venimos a denunciar, que si la ley pretende una protección integral de la víctima, difícilmente esto se puede llevar a cabo cuando en nuestra ciudad, precisamente, se nos han limitado las garantías que acompañaban a la víctima privándola de una jurisdicción especializada como se recogía en el anexo de la ley, con lo que ello supone a nivel de un Juzgado especializado dotado de las infraestructuras necesarias para garantizar la efectiva protección de la víctima; no podemos, desde todas las instancias sociales e institucionales, animar a una mujer que denuncie y no prever los medios necesarios para que su denuncia no suponga un nuevo atentado a su seguridad tanto física como psicológica. Es por ello que hoy pedimos desde aquí que se apruebe la instauración en Córdoba de un Juzgado especializado con una dotación de medios personales y materiales imprescindibles para que tal protección sea real y efectiva.

Queremos desde esta Plataforma hacer nuestras las palabras de Graciela Ferreira, cuando señalaba en el año 1988 que cada golpe, cada humillación, cada muerte, “da luz a un fruto agridulce: la violencia sigue existiendo pero ya hay quienes están dispuestos a prevenirla, rechazarla, curarla o, por lo menos, castigarla”.

¡Ni una agresión más, ni una muerte más! ¡Desenmascaremos al agresor!