Comunicado de la manifestación del 25 de noviembre de 2003

La Plataforma Cordobesa contra la violencia a las mujeres, viene denunciando, repudiando y condenando, puntualmente, cada agresión, abuso y asesinato sufrido por las mujeres, así como concienciando, a la ciudadanía en general, sobre este tipo de violencia sexista, violencia de género, considerada como un problema estructural de toda la sociedad y ya elevada, por algunos estudios de Salud Pública, a índice técnico de epidemia.

Pero ante la fecha en la que nos encontramos, hoy 25 de Noviembre día Internacional contra la violencia hacia las mujeres, no sólo estamos aquí para denunciar, condenar y concienciar, sino para recordar, nombrar e identificar a cada una de las mujeres asesinadas, a manos de sus parejas o ex parejas. A cada una de las noventa y una mujeres a las que durante estos doce meses, se les ha robado la vida.

Pero esta Plataforma no va a permitir que queden en el olvido:

Nombres de las mujeres:

Nicomedes, Elizángela, Mª José, Dolores, Susana, Nayerda, Mª Dolores, Yaneth, Rocío, Olimpia, Maite.

Isabel, Silvia, Cristina, Encarnación, Mónica, Rosario, Piedad, Gloria, Mª del Carmen, Manuela, Elena.

Antonia, Manuela, Mª Dolores, Dora, Mª José, Daniela, Silvia, Yaiza, Liliana, Mª Matilde, Dolores.

Mª José, Patricia, Avelina, Cándida, Mª Rosario, Cristina, Cándida, Ana Mª, Victoria, Zahra, Francisa.

Luz Mª, Carmen, María, Ana Mª, Carmen, Mª Sonia, Silvia, Amparo, Mª del Mar, Mª Teresa, Candelaria.

Margarita, Rosenda, Mari, Sonia, Alexandra, Emilia, Juliana, Isabel, Gertrudis, Rocío.

Francisa, Mª José, Susana, María, Mª Jesús, Ana, Ana María, Mª José, Dagmar, Mariela.

Cecilia, Concha, Mª del Carmen, Zorla, Inmaculada, Sandra, Teresa, Asunción, y todas a las que os han robado el nombre…

Hoy queremos, de manera muy especial, recordar y dedicar todo el esfuerzo de las mujeres que conforman esta plataforma, a tres mujeres cordobesas: Toñi, Elvira y Mariela, asesinadas a manos de sus parejas. Va por vosotras compañeras.

La Plataforma Cordobesa contra la violencia a las mujeres tiene, hoy, noventa y una razones para denunciar a quienes han permitido y permiten, que hoy 25 de Noviembre, desde la rabia, el dolor y, desde el espanto de la estadística, tengamos que nombrar una por una la larga lista de mujeres muertas, asesinadas; porque compañeros, compañeras, ciudadanía cordobesa en general, ya son noventa y una las mujeres que llevamos muertas.

La alarma social debería obligar a los poderes públicos a tomar medidas urgentes e inminentes, porque el asesino anda suelto, porque el asesino recorre nuestra geografía impunemente, sin que nadie lo detenga, cargado con un arsenal de muerte, aniquilando toda esperanza para las víctimas de poder salir de la humillación, del sometimiento con vida, con libertad…

Este homicida en serie, se mueve a su antojo en el campo de acción, y como un depredador, nos acosa en nuestras casas, en nuestras calles y en nuestras ciudades, y de norte a sur y de este a oeste, va dejando su huella para vergüenza de todos y de todas, que con nuestras actitudes y falsas explicaciones, permitimos, consentimos, admitimos, y en definitiva, toleramos y lo convertimos en el cómplice necesario para que siga elaborando, diseñando, eligiendo el día, la hora, y el arma para devorar a su víctima.

Desde la extrañeza, esta plataforma se pregunta si las autoridades, aún no tienen el retrato robot de este saqueador de esperanzas, de este ejecutor de mujeres, de este ladrón de libertades, si todavía no conocen su modus operandi, si todavía no saben quienes son sus víctimas.

Desde esta plataforma, queremos haceros saber que la respuesta esta ahí , tan sólo hay que mirar las estadísticas, que nos dicen que este asesino cotidiano, es el novio, el marido, el compañero, el amigo, el ex novio, el ex marido, el ex compañero…, es aquel que piensa que las mujeres le pertenecen, que deben estar sometidas a su voluntad y antojo, es el que, para fatalidad de estas mujeres cuando no les quedan fuerzas para seguir aguantando y tratan de rebelarse, de huir de las cárceles de la humillación, entonces ,elige el método, el arma con la que pueda causar el mayor dolor , asegurándose golpear, allí donde sabe que no hay vuelta atrás, allí, donde esta la muerte, en aquel momento, en plena calle, a la luz del día, en presencia de hijos, hijas, vecinos/as, familiares etc., se detiene, observa, dispara, apuñala, estrangula, prende fuego, tira por la ventana, atropella, asfixia, degolla y, entonces la sangre de las victimas no solo mancha las manos del asesino sino también nuestras conciencias.

También sabemos quienes son las victimas, sabemos que tienen nombre y rostro de mujer, sabemos que son mujeres viviendo a la sombra de sus asesinos, mujeres exhaustas, mujeres desaparecidas en los combates de las cocinas, en las batallas de la incomprensión, mujeres desoladas, esclavizadas, oprimidas, humilladas, doblegadas, sometidas, despreciadas y anuladas; y finalmente, mujeres abatidas, hundidas, destruidas, arrasadas, consumidas, devoradas, mutiladas, aplastadas, excluidas, mujeres eliminadas, desaparecidas.

Estas noventa y una muertas con nombres y apellidos, con ubicación geográfica, con asesino conocido, no son nuevas, son las mismas muertas de siempre, las de las estadísticas mas o menos ocultas, las que se ponen encima de las mesas para diseñar esos fantásticos planes de acción para erradicar la violencia de género, en definitiva, las víctimas no sólo de su asesino, sino de la inoperancia de la acción política que sigue sin tomarse en serio estas muertes cotidianas, ajenas, excluidas de los asuntos importantes.

Las muertes de las mujeres, apenas tienen importancia, porque además no tienen rostro, no tienen biografía que nos conmueva, los medios de comunicación, se cuidan mucho de estos detalles, de no ofrecernos la imagen de una mujer salvajemente acuchillada, mutilada, quemada, la imagen de unos y de unas hijas que con el terror , el espanto y el dolor en el fondo de sus ojos posiblemente nunca podrán olvidar ni perdonar; estos hijos e hijas aniquilados también ellos por el olvido, ocultando sus secuelas, quizás estigmatizados, condenados al silencio.

Por ello, pedimos a los medios de comunicación, que se traten estos asesinatos como una noticia de impacto y con el rigor absoluto requerido, y, que no tengan miedo de herir sensibilidades, que den a estas mujeres el lugar que les corresponde, que no nos hurten el derecho a saber quienes fueron sus asesinos, cuales fueron sus condenas, que nos informen de la soledad con la que vivieron, de la crueldad con la que murieron…

También, hacemos un llamamiento a la conciencia de cada una de las personas que hoy estamos aquí, para que con vuestras palabras y vuestras actitudes, seáis el espejo de la condena, del rechazo, de la repulsa cada vez que en vuestro camino se cruce este asesino de mujeres.

Sabemos que faltan las palabras y la rabia, para que toda la sociedad grite ni una muerte más, ni una agresión más… pero desde la plataforma cordobesa contra la violencia a las mujeres resistimos y resistiremos desde el dolor y desde la incomprensión de quienes siguen mirando hacia otro lado, desde quienes hacen el asesinato de mujeres muertes de tercera clase, y seguiremos denunciando, condenando, concienciando y exigiendo desde la legitimidad que nos otorgan esas 91 mujeres muertas, por ello exigimos:

Exigimos que se contemple la violencia a las mujeres como un acto de terrorismo de género, atajando y atendiendo no sólo las consecuencias sino el origen y las causas de la misma.

Denunciamos que la orden sobre medidas de protección a las víctimas, es insuficiente e inoperante, ya que sólo atiende a las consecuencias del problema.

Denunciamos el incumplimiento, por parte del Gobierno, de las medidas de esta Orden, ya que carece de recursos humanos y económicos y, lo que es más grave, en los Presupuestos Generales del Estado de 2004 no se contempla partida presupuestaria alguna para llevarla a cabo.

Decimos basta a cualquier otro plan de choque “estrella” del Gobierno, queremos medidas eficaces y reales.

Denunciamos la nula sensibilidad de los poderes judiciales ante la masacre de mujeres asesinadas: condenas mínimas e irrisorias para el maltratador.

Denunciamos la falta de coordinación entre los distintos poderes públicos, para erradicar la violencia de género.

Exigimos a los poderes públicos que cuenten y se coordinen con las organizaciones de mujeres para establecer recursos, medidas y propuestas que acaben con esta epidemia técnica, con este terrorismo de género.

Exigimos a los medios de Comunicación que traten el asesinato a mujeres con el rigor y la cobertura que se merece.

Exigimos a los poderes públicos y a los medios de comunicación que cambien el término de violencia doméstica por el de violencia sexista o de género.

Denunciamos que mientras sigamos hablando de violencia doméstica, el problema se minimiza y se reduce al ámbito de lo estrictamente privado, y compañeros, compañeras la violencia que estamos sufriendo las mujeres es un problema estructural, asentado en nuestra sociedad que afecta a 12 millones de personas en España.

Por ello, desde esta Plataforma exigimos la Ley Integral contra la violencia de género: porque contempla y abarca un conjunto de medidas, a favor de la prevención y que dan una respuesta integral y eficaz que afectan al ámbito educativo (educación en igualdad), modifica la Ley de publicidad (imagen que se da de las mujeres) modifica el Código Penal, La Ley de Enjuiciamiento Criminal y Civil, el Código Civil, El Estatuto de los trabajadores, garantiza contar con mayores recursos para las afectadas. Y sobre todo, porque, al ser una Ley. es de obligado cumplimiento y cuenta con dotación presupuestaria necesaria para poder llevar a cabo todas las medidas que contempla.

Por último, queremos hacer un llamamiento a todas las mujeres para que no toleren en sus relaciones, tanto públicas como privadas, ninguna afrenta a su dignidad e integridad, sumándose a la defensa de cuantas iniciativas tiendan a la erradicación de la violencia de Género.

Y también, a todos los compañeros, amigos, vecinos, ciudadanos de Córdoba para que rompan esa complicidad de género, para que se atrevan a dar un paso hacia delante y nos acompañen activamente en la denuncia y la condena contra la violencia de género.