Manifiesto de mayo de 2006

Buenas tardes Sra. Alcaldesa, Capitulares y compañeras:

Y cinco más, y ya van 33 mujeres asesinadas en 5 meses, de algunas conocemos sus nombres, sus edades y su localidad, de otras,de muchas, unas simples iniciales, mujeres que le roban no sólo la vida sino también sus nombres.

Treinta y tres mujeres asesinadas, las causas: sencillamente ser mujer, ser valientes, denunciar a sus agresores, tomar las riendas de sus vidas, romper las cadenas, superar sus miedos, ese miedo que es el peor que existe y que no podemos comprender, tan sólo ellas quienes lo siente porque nos pueden nos pueden contar sus vidas, conocerla, pero nunca sentiremos el miedo, ese miedo que recorre todo su cuerpo hasta llegar a anular su voluntad, sencillamente no estamos en su situación y porque dijeron hasta aquí las asesinaron.

Treinta y tres mujeres asesinadas, de algunas desconocemos sus nombres y de todas ellas desconocemos: su entorno, su vida, sus hijos e hijas, sus padres, sus hermanos, lo desconocemos absolutamente todo, el calvario que pasaron, el camino que recorrieron, cómo vivían, qué hacían, a qué se dedicaban…

Tanto las asesinadas como las agredidas por violencia de género son las grandes desconocidas ¡Son mujeres!

Los medios de comunicación se limitan a mencionar el suceso (algo vamos consiguiendo, antes ni eso), no hablan de su situación socio-económica, de sus sentimientos, de su familia, de la impotencia que sienten al haber perdido a su ser querido, de no haber podido hacer nada (en la mayoría de los casos desconocían lo que sucedía), no podían comprender como aquel gran hombre anulaba, insultaba, violaba, maltrataba y asesinaba a su hija.

No comprenden como encima la vecindad, la sociedad, la justicia y la iglesia justifica esa agresión, ese asesinato.

Treinta y tres asesinadas, el 99% de estos asesinatos no han sido portada de periódicos, ni titulares de telediarios, no le han dedicado 25 minutos, ni dos hojas de información, no han investigado nada, solo eso, una noticia más… Claro, la familia de esas mujeres asesinadas (casi 600 en 5 años) no hacen congresos de víctimas, esas están calladas, son silenciosas, sufren y lloran sus pérdidas en silencio. Los dirigentes políticos (ni sindicales, ni institucionales, ni sociales) no van a sus casas, a los hospitales, a los tanatorios, a los entierros, en las manifestaciones de condena no van los obispos ni los cardenales. La sociedad no se solidariza con
las familias, no salen espontáneamente a la calle, en las tertulias televisivas o radiofónicas no le dedican tres horas a la agresión, al asesinato, no condenan con rotundidad al agresor, al asesino, no hablan de su hipocresía, de su machismo, de su dictadura, de su agresividad, de su violencia, ¡eso no vende!.

Pero nosotras, esta plataforma y todos los colectivos sociales de esta ciudad sí se solidariza con su familia, esta plataforma sí condena, sí informa de la situación de la mayoría de las agredidas y sí conoce la identidad de las asesinadas y rechaza y condena al agresor y a quien lo justifica, por eso estamos y seguiremos estando aquí, con calor o sin ella, muchas o pocas, de una manera u otra, pero estamos y no queremos ni debemos olvidarlas.

Agradecemos a este Ayuntamiento y a su Alcaldesa el compromiso de mantener los plenos mensuales de condena a la violencia de género, de recordar a las víctimas, de hablar por quienes no pueden, porque hay gestos necesarios e imprescindibles y éste lo es, porque la violencia de género está más cerca de todas y de cada una de nosotras de lo
que nos imaginamos.

En estos plenos no sólo recordamos y condenamos sino que también concienciamos e intentamos transmitir a la juventud los valores de respeto, de afectividad, de igualdad, de solidaridad que tanto el mundo necesita.

Y para terminar compañeras (juntas estemos donde estemos) vamos a conseguir erradicar la violencia: con generosidad, abriendo nuestras puertas, compartiendo nuestros esfuerzos, nuestras experiencias, nuestras preguntas, nuestras dudas, nuestras reflexiones, nuestros miedos, nuestras ilusiones, nuestras lágrimas y nuestra fortaleza.

¡Juntas! Ni una agresión más, ni una muerte más.