Manifiesto marzo de 2011

Este año hace ya un siglo que se conmemoró por primera vez el Día Internacional de la Mujer. Por entonces, hechos que conmocionaban a la opinión pública acontecían y tenían respuesta por parte de las mujeres.

En 1908, 146 mujeres mueren calcinadas por sus protestas laborales en la fábrica Cotton de Nueva York. En  marzo de 1911, 140 trabajadoras mueren en el incendio de la fábrica Triangle. Marzo de 1917: las mujeres rusas se declaran en huelga en demanda de “pan y paz” por la situación que sufren durante la I Guerra Mundial. En 1918 las mujeres españolas empiezan a demandar el sufragio femenino.

Éste parece otro escenario, otro tiempo. El de ahora es uno distinto: niñas de entre 4 y 10 años que sufren mutilación genital con el beneplácito del gobierno de sus países. Miles de mujeres son objeto de violaciones, 1 de cada 4 mujeres ha sufrido una agresión sexual en su vida. Cientos de mujeres asesinadas por violencia machista. Lapidación de la esposa por adulterio. Tráfico de mujeres, explotación sexual, niñas ejerciendo la prostitución como única forma de vida.

La crisis económica mundial se ceba especialmente con las mujeres y las soluciones que inventan sus dirigentes no hacen otra cosa que  acuciar aún más las diferencias entre hombres y mujeres.

Vuelta a empezar. Nos creíamos en el camino correcto y pensábamos que con sólo avanzar por él llegaríamos a nuestro objetivo: la igualdad y, sin embargo, vemos que el camino, unas veces, se nos corta, otras se convierte en un círculo que nos lleva al mismo punto de partida y, en el peor de los casos, damos pasos hacia atrás, pasos ya avanzados que se empeñan en borrarnos.

Y es que la lucha de las mujeres ha cambiado poco en las formas, pero nada en el fondo. La de las mujeres ha sido siempre una lucha social, una lucha por los derechos humanos, contra la explotación, por la dignidad, contra el abuso de poder, por la vida, contra las guerras, por la igualdad, contra la pobreza, por la Justicia Social.

No estamos hablando de una situación que se da en este o aquel país, en esta cultura o aquella. El patriarcado es el sistema de organización social dominante en el mundo y el capitalismo no sólo lo ampara, sino que se nutre de él; son imprescindibles el uno para el otro. Países llamados “democráticos”, donde la banca y las multinacionales dirigen la política sin haber sido elegidas por el pueblo, gobiernos que dejan a un lado las políticas de igualdad en pos de políticas económicas reaccionarias. Ahí subyacen las raíces del problema: el patriarcado y el capitalismo.

Hoy, aquí, en nuestro entorno más inmediato, vivimos una situación que nos indigna como mujeres, como trabajadoras y como ciudadanas de un país que creíamos en un camino de avance, en el que ya teníamos muchos pasos alcanzados, y ahora, nos vemos teniendo que volver a luchar de nuevo por ellos. Derechos laborales, ya alcanzados que se recortan, mayor  precariedad y eventualidad laboral, incremento del desempleo femenino, escandalosas diferencias salariales entre hombres y mujeres.

El año pasado, 78 mujeres fueron asesinadas en España por violencia machista y en lo que llevamos del presente la cifra alcanza ya las 17.

La violencia hacia las mujeres es una respuesta más de esta sociedad patriarcal, machista y que mira hacia otro lado frente a tantas desigualdades.
Las mujeres que formamos la Plataforma cordobesa contra la violencia a las mujeres ante toda esta situación, nos indignamos, sentimos rabia, tristeza, una mezcla de sentimientos que sólo sabemos canalizar continuando con las protestas, con la lucha que otras mujeres empezaron hace ya tanto tiempo… y que tendremos que trasladar a generaciones venideras. Porque sabemos que esto va para largo, pero es tanta la energía que sentimos, que se nos contagia con el simple hecho de hablar las unas con las otras, de mirarnos y saber lo que pensamos, de ver claro que la justicia social y la igualdad es tan necesaria como la vida misma, porque sabemos que esto no va a parar.

¡NI UNA MUERTE MÁS, NI UNA AGRESIÓN MÁS!
Plataforma cordobesa contra las violencia a las mujeres.