Manifiesto de junio de 2004

Buenas tardes sra. Alcaldesa, buenas tardes sras. y sres. Capitulares, compañeras y compañeros:

El dolor por la incesante pérdida de vidas de mujeres a manos de sus parejas, la solidaridad con todas las que sufren maltrato y el decidido compromiso para contribuir a la erradicación definitiva de esta lacra social, son las auténticas razones de nuestra presencia en este pueblo y de este acto que estamos celebrando.

Nuestra sociedad no puede acostumbrarse a los espeluznantes relatos de crimen, crueldad y barbarie de los que, cada día tenemos noticias. La repetición constante de estos casos de violencia nos obliga a redoblar los esfuerzos para que este patrón de conductas primitivas y salvajes dejen de tener presencia en nuestras vidas.

Son tan difíciles de comprender que, a veces, tenemos la tentación de pensar que barbaries así sólo pueden ser una fatalidad o una locura del destino. Sin embargo, la obstinada reiteración de casos demuestra que la violencia de género no es fruto de un azar cruel, sino la manifestación más aguda y más inhumana de toda una violencia estructural contra las mujeres. Esta injusticia hunde sus raíces en el más simple e inadmisible de los dominios: aquel que, cuando no tiene razón, hace uso de la fuerza bruta para coartar la vida y la libertad de sus semejantes.

Son ya 38 las víctimas de violencia en lo que va de año. El suma y sigue de esta lacra resulta insoportable para cualquier conciencia humana e inadmisible para una sociedad basada en el carácter universal de los derechos fundamentales.

Por eso, no basta con el dolor y la solidaridad que nos suscitan todas estas víctimas. Ellas deber ser integradas entre nuestras principales razones para construir un mundo en el que nadie deba pagar con su vida la libertad irrenunciable que posee como ser humano.

Todas y todos tenemos la responsabilidad y la obligación, individual y colectiva, de hacer cuanto esté en nuestras manos para acabar con uno de los fenómenos que más amenazan la libertad de la integridad de miles de ciudadanas.

En este sentido saludamos con satisfacción el inicio de la elaboración de una Ley Integral contra la violencia de género. Esperamos que el Gobierno no se deje influenciar por las opiniones de los jueces conservadores del Consejo del Poder Judicial.

No podemos olvidar que este es un gravísimo problema estructural y que, como tal, debe ser abordado desde un punto de vista interdisciplinar. La política, la educación, la salud, el derecho, la psicología, los medios de comunicación, el trabajo social y la seguridad ciudadana tienen que implicarse tanto en el análisis como en las soluciones de esta injusticia secular, que comienza en la desigualdad y acaba en el más puro asesinato.

La Plataforma Cordobesa Contra la Violencia a las Mujeres, quiere hacer un llamamiento a toda la sociedad y a la conciencia individual de las personas, hombres y mujeres, para que asuman como propio un problemas que no solo agrede a las víctimas, sino que constituye todo un ataque a los valores de libertad, igualdad y convivencia pacífica que tanto apreciamos para nuestra vida pública. No habrá una sociedad justa hasta que no se respete la dignidad humana de las mujeres en todos los ámbitos de nuestra existencia.