Manifiesto de julio de 2009

La Asociación de Mujeres El Despertar de Fátima, en nombre de la Plataforma Cordobesa Contra la Violencia a las Mujeres, de la que forma parte, manifiesta que: A pesar de la cruda realidad, hoy queremos afirmar, con toda rotundidad  que “Otras  relaciones humanas son posibles”
Es verdad que raro es el día en el que no conocemos un nuevo caso de violencia contra las mujeres. No por cotidianos estos hechos dejan de mostrar una parte de la realidad de las personas que pueblan nuestros barrios y ciudades, nuestras comunidades de vecinos, nuestras familias. Escenas con rostros asustados, con miradas de terror, con cansancio acumulado por soportar un ritmo de vida en el que se ha perdido cualquier atisbo de dignidad. Cuando una persona acaba por querer doblegar a otra por medio de la fuerza física o la emocional demuestra que es incapaz de poder establecer una relación de igual a igual mediante las palabras y el cariño. Y esas secuelas no sólo afectan a la mujer, sino que en muchos casos también a los hijos e hijas, que son los testigos indefensos –cuando no víctimas en primera persona- de la sinrazón.
La violencia por razón de género, por el hecho de ser mujeres y querer tener derecho a ser consideradas como unas personas dignas, no entiende de clases sociales, de razas, de religión, nacionalidad o de cualquier otra consideración social o geográfica. Sólo entiende de relaciones de poder, de sumisión, de aceptar como inevitable que son seres inferiores, sujetos de dominio del hombre y como tales, susceptibles de ser usadas y tiradas cuando les plazca.
A las  mujeres de esta Plataforma nos duele el sufrimiento y el dolor que provoca  la violencia machista en cualquiera de sus manifestaciones y  nos  sentimos cercanas a todas y cada una de las historias de vida de las mujeres que sufren violencia. Sus heridas son las nuestras. Su desesperación es la nuestra. Sus miedos son los nuestros. Su muerte es la nuestra. Su incomprensión también es la misma que sentimos cuando se hacen chistes machistas a su costa, cuando los jueces son insensibles a sus demandas, o la Policía a sus denuncias, o  se aparta la mirada  cuando se sabe  que en la casa de al lado, en el lugar de trabajo o, incluso, en la  familia… hay  una mujer que está pasando por circunstancias de este tipo.
Pero no debemos sólo culpar a los otros de lo que pasa. Todos y todas tenemos que arrimar el hombro, permanecer alerta y mantener una constante actitud de cambio personal y denuncia colectiva para no considerar como inevitable situaciones como estas.
Educar a nuestros hijos e hijas  en la tolerancia, la igualdad de género, el respeto a cualquier persona, sea cual sea su condición, sexo, religión o clase social, es tarea nuestra, así como concienciar de que  ninguna persona está por encima de otra.
Debemos mostrar siempre  nuestra solidaridad efectiva y afectiva con las víctimas, así como seguir reclamando  de los poderes públicos y las instituciones políticas y  sociales, un compromiso firme y directo a favor de las mujeres.
Reconocemos que erradicar la desigualdad y la violencia machista, no  es sencillo y desgraciadamente no tenemos la  solución. Prueba de ello es las treinta mujeres que han muerto en lo que va de año, siete de las cuales son de Andalucía.
Invitamos a adoptar una postura no sólo de denuncia, sino también de lucha activa por la erradicación de la violencia en la relación entre los sexos.  El maltrato, la violencia ejercida contra la mujer, es la manifestación extrema de algo muy cotidiano: la dificultad de convivir en igualdad y respeto.
Este compromiso de vivir los valores humanos de igualdad, responsabilidad, respeto, solidaridad, etc.,  debemos llevarlo a  nuestra familia al lugar de trabajo, al espacio  social en el que nos desenvolvemos,  para poder afirmar que “otras relaciones humanas son posibles”… que “otra vida es posible”.
Estamos convencidas de que entre todas y todos algún día lo conseguiremos, mientras tanto nosotras seguiremos diciendo:

¡NI UNA AGRESIÓN, NI UNA MUERTE MÁS!
PLATAFORMA CORDOBESA CONTRA LA VIOENCIA A LAS MUJERES.