Manifiesto febrero de 2011

La asociación de mujeres víctimas de violencia de género, HIPATIA, en nombre de la Plataforma Cordobesa Contra la Violencia a las Mujeres, de la que forma parte, quiere dirigirles hoy unas palabras.

Me llamo Ana y mi historia no es distinta a la de tantas otras. De pequeñas nos contaron un sinfín de cuentos de hadas y princesas, castillos y príncipes, donde el amor y la felicidad salían siempre victoriosos. Esa era mi meta, una vida de cuento, hasta que un día mi príncipe decidió que yo no merecía ser feliz, que no merecía vivir, y actuó de juez y verdugo. Por suerte no consiguió su objetivo, y hoy puedo hablar con vosotras y vosotros. Otras muchas no lo consiguieron.

(Solo en este año van 13 mujeres asesinadas)

Continuamente escuchamos el término “violencia de género”. Lo utilizan los medios de comunicación para poner número a las cientos y cientos de mujeres asesinadas. Lo utilizan los poderes públicos para hablar y hablar sobre cómo erradicarla. Pero ¿dónde están las víctimas? Hay una expresión popular que dice…”lo que no se ve, no existe”.

Nosotras existimos, y queremos que se nos vea. Queremos que se nos vea porque no hemos hecho nada malo. Queremos que se nos vea porque estamos cansadas de que se hable de nosotras sin tenernos en cuenta. Queremos que se nos vea porque tras cada número, cada cifra, hay un nombre, un rostro, una historia, una mujer y unos hijos e hijas que luchan día a día por salir adelante, casi siempre en la más profunda soledad. Queremos que se nos vea por las que ya no están, que seguro se sienten orgullosas de nosotras.

Decir “maltrato” es muy fácil, es tan sólo un conjunto de letras que forman una palabra. Vivirlo es todo un infierno. Tanto, que quienes lo hemos vivido no podemos pronunciarlo sin que nos produzca un nudo en el estómago. Decir “denuncia” es igual de fácil, pero cuántas mujeres han muerto antes de dar el paso. Sólo nosotras sabemos lo difícil de esa decisión. Y aún así lo hemos dado, y saldremos adelante cueste lo que cueste. Sabemos que es posible, y que nos espera una vida nueva de la que sólo nosotras seremos protagonistas. Pero es muy difícil, hay muchos lazos que romper. La dependencia afectiva, económica, la baja autoestima, los hijos en común,… Es un proceso muy largo y mucho más duro que lo que se puedan ustedes imaginar.

Nuestras parejas fueron el brazo ejecutor de una sociedad que nos condena desde que nacemos mujeres, y es la sociedad quien debe cambiar si queremos erradicar la violencia machista. La sociedad no puede dejarnos solas en estos duros momentos, tiene una deuda hacia nosotras, y hoy necesitamos de su ayuda.

Casos como el de la semana pasada en Málaga o el de hace tan sólo tres días en nuestra ciudad, deben hacernos reflexionar sobre cómo las instituciones y  la sociedad  están abordando este gravísimo problema. Quedan de manifiesto en ambos casos las carencias en dos pilares fundamentales para conseguir acabar con la violencia: en el caso de Málaga, donde quienes deben ejecutar la Ley no tienen conciencia real del problema o no tienen preparación suficiente; en Córdoba, donde un joven de tan sólo 22 años intenta matar a su pareja, evidenciando que nuestra juventud sigue reproduciendo los mismos roles que hasta ahora han existido, sin que familias ni sistema educativo sean eficaces para crear un futuro en igualdad para hombres y mujeres. El problema es muy grave, las mujeres siguen siendo maltratadas y asesinadas, en muchos casos tanto víctima como agresor son tan jóvenes que sólo pueden producirnos horror e impotencia…

A los poderes públicos quisiéramos decirles que dejen de tratarnos como a un número, que somos personas reales con problemas muy reales. Pedimos que se mejoren los recursos: Que las casas de acogida no sean cárceles para nosotras y para nuestras hijas e hijos; Que los puntos de encuentro no estén saturados y cumplan su función; Que se valoren adecuadamente los riesgos en la concesión de las órdenes de alejamiento y que se vigile más eficazmente su cumplimiento, Que en los juzgados no seamos tratadas como si todas fuésemos mentirosas; Que los maltratadores cumplan sus condenas y no se libren de la cárcel haciendo cursos…En definitiva que la Ley se cumpla en su totalidad y se la dote de más y mejores recursos humanos y materiales.

Necesitamos, que las Instituciones y sobre todo, las personas que tienen que aplicar la Ley, estén formadas, conozcan y   se tomen de una vez por todas en serio lo que nos está pasando. Que las administraciones  trabajen coordinadas y al unísono por y para las víctimas y un sistema educativo que enfoque desde la raíz el problema para conseguir erradicarlo.
Necesitamos un trabajo que nos vincule al mundo y nos permita sacar adelante a nuestras familias y toda una red social que nos acompañe en esta dura tarea, pues ante todo somos víctimas de la sociedad que es quién creó a nuestro verdugo.

A todas las mujeres que sufren quisiéramos decirles que se puede salir, que nosotras somos ejemplo vivo de ello, que aquí afuera el mundo es de muchísimos colores, y no sólo gris. Desde aquí tenderles una mano amiga, y toda la comprensión del mundo. Efectivamente el camino no es fácil, pero merece la pena. Como dice el folleto que hemos realizado para difundir nuestra asociación…”despliega tus alas y vuela conmigo, ya pensaremos mañana como hacemos para aterrizar”
El problema existe, nosotras existimos, estamos aquí y ahora, por favor, téngannos en cuenta.

¡!NI UNA AGRESIÓN, NI UNA MUERTE MÁS!!
PLATAFORMA CORDOBESA CONTRA LA VIOLENCIA A LAS MUJERES