Manifiesto de febrero de 2006

Buenas tardes Señora Alcaldesa, señoras, señores capitulares, compañeros y compañeras:

Con una ley Integral puesta en práctica, junto a unos recursos económicos y humanos, órdenes de alejamiento, juicios rápidos, juzgados específicos,… En definitiva, un elenco de leyes, políticas judiciales, policiales, económicas y sociales que nos protegen.

Sin embargo, las estadísticas del pasado 2.005 no pudieron ser peores con casi 80 mujeres asesinadas por Violencia de Género. No obstante, la situación no parece mejorar si tenemos en cuenta que en lo que va de año van muchas mujeres asesinadas a manos de quienes “un día compartieron su vida”.

Ahora bien, ante esta realidad que nos atañe a todas y todos: ¿Qué está pasando? O ¿En qué estamos fallando? ¿Qué es lo que no funciona? Son los principales interrogantes que debemos hacernos para reflexionar y sacar nuestras propias conclusiones para que, posteriormente, podamos actuar. Cierto es que estamos avanzando, que hemos conseguido logros hasta la fecha de hoy. No obstante, sigue perdurando el terrorismo tan feroz que sufrimos las mujeres en todo el mundo.

Por otro lado, haciendo un sucinto análisis de las décadas anteriores, a todos y todas nos consta que se han caracterizado por un machismo imperante inscrito en un sistema patriarcal al que no le interesa compartir el poder y llevar a cabo la igualdad real entre hombres y mujeres. Por ello, es fundamental la educación desde las edades más tempranas, y la prevención de la violencia desde todos los ámbitos de la sociedad. Esto implica no sólo educar sino reeducar los modelos y estereotipos creados.

Es decir, la intervención comunitaria, en lo que a violencia se refiere, debe hacerse, atendiendo a las víctimas en sus urgencias, pero también simultaneando campañas masivas de prevención, capacitación de profesionales especializados, una política educativa basada en la facilitación de modelos de conducta no agresiva, entrenamiento en la resolución conflictos por “medios no violentos” y el estímulo hacia aptitudes respetuosas de los sentimientos del cuerpo propio y ajeno.

Cabe destacar la labor más importante como es el reeducar a una sociedad machista hacia el respeto a la mujer. Concluimos, pues, que no debemos permitir la Conformidad silenciosa, ni la tolerancia encubierta. Que tanto los Gobiernos, las Instituciones privadas, los Partidos Políticos, el Poder legislativo y judicial, las organizaciones comunitarias, el cuerpo policial, el sistema educativo, las iglesia, los medios de comunicación, tienen el derecho y la obligación de hacer que la Sociedad tome conciencia y rechacen a los agresores sin encubrirlos.

Por ello, esta Plataforma, condena públicamente las declaraciones del Cura Teólogo, que textualmente dijo así: ” Nadie ha confesado que hicieron las víctimas, que más de una vez provocan con su lengua.

El varón generalmente no pierde los estribos por dominios, sino por debilidad, no aguanta más y reacciona descargando su fuerza que aplasta a la provocadora”.

¿Qué hubiese sucedido en este País si cualquier cura Teólogo del País Vasco hubiese justificado el terrorismo de ETA? En nombre de esta Plataforma, condenamos al emisor de estas declaraciones machistas e instamos a la Conferencia Episcopal a que pida una disculpa pública y perdón a las víctimas.

Finalmente, esta sociedad tendrá la oportunidad de reflexionar, sacar conclusiones y actuar los próximos días 9, 10 y 11 de Marzo en el “Foro Internacional Contra la Violencia”. Participemos para reflexionar…