Manifiesto de enero de 2008

En nombre de la Plataforma Cordobesa Contra la violencia a las Mujeres, expresar nuestra satisfacción por el compromiso adquirido por esta Diputación de celebrar plenos extraordinarios mensuales para condenar los asesinatos de mujeres. Para nosotras los gestos públicos de denuncia de las Instituciones son muy importantes puesto que respaldan y fortalecen la labor de concienciación que estamos haciendo.

El dolor por la incesante pérdida de vidas de mujeres a manos de sus parejas, la solidaridad con todas las que sufren maltrato y el decidido compromiso para contribuir a la erradicación definitiva de esta lacra social, son las autenticas razones que nos mueven en esta lucha.

Nuestra sociedad no puede acostumbrarse a los espeluznantes relatos de crimen, crueldad y barbarie de los que, cada día tenemos noticias. La repetición constante de estos casos de violencia nos obliga a redoblar los esfuerzos para que este patrón de conductas primitivas y salvajes dejen de tener presencia en nuestras vidas.

Son tan difíciles de comprender que, a veces, tenemos la tentación de pensar que barbaries así sólo pueden ser una fatalidad o una locura del destino. Sin embargo, la obstinada reiteración de casos demuestra que la violencia de género no es fruto de un azar cruel, sino la manifestación más aguda y más inhumana de toda una violencia estructural contra las mujeres. Esta injusticia hunde sus raíces en el más simple e inadmisible de los dominios: aquel que, cuando no tiene razón, hace uso de la fuerza bruta para coartar la vida y la libertad de sus semejantes.

En lo que va de mes, son seis las mujeres asesinadas. El día 4 de Enero, en Coín una mujer es asesinada por su ex pareja; el día 8 en Gerona otra cae por la ventana mientras discutía con su pareja; el mismo día 8 en Torrevieja (Alicnte) otra mujer es degollada por su ex marido; el 18 en Pamplona una joven de 20 años es asesinada por su pareja sentimental; también el 18 en Alcalá de Henares es asesinada Yolanda de 44 años y además su hijo de once.; el lunes pasado en Murcia es asesinada una mujer por el compañero de su hija al intentar protegerla de las agresiones de este. El suma y sigue de esta lacra resulta insoportable para cualquier conciencia humana e inadmisible para una sociedad basada en el carácter universal de los derechos fundamentales.
Por eso, no basta con el dolor y la solidaridad que nos suscitan todas estas víctimas. Ellas deben ser integradas entre nuestras principales razones para construir un mundo en el que nadie deba pagar con su vida la libertad irrenunciable que posee como ser humano.

Hace pocos días hemos conocido el informe de la Subdelegación del Gobierno en relación con la violencia de género. Entre los datos presentados hay uno que nos llena de inquietud porque viene a afirmar algo que desde esta Plataforma venimos constatando y denunciando desde hace tiempo: La edad de los maltratadores y sus víctimas está bajando de manera alarmante. Se han incrementado en un 30 % las denuncias de menores de 21 años.

Hablamos de una juventud que se ha educado y formado en los últimos 10 años, años en los que el problema de la violencia de género ha pasado del ámbito de lo privado a lo público, años en los que hemos avanzado enormemente en concienciación y en medidas legales para erradicarla. ¿Qué ha pasado?

No podemos olvidar que este es un gravísimo problema estructural, sin duda la cultura patriarcal y machista permanece demasiado arraigada aún en nuestra sociedad y está en la raíz de la violencia.

Es por esto que insistimos en la necesidad de trabajar la prevención a través, sobre todo, de la educación en valores. Consideramos que la educación es una herramienta fundamental para cambiar las actitudes y las conductas que llevan a perpetuar el sexismo y la violencia contra las mujeres de generación en generación. En este sentido, resaltamos el peso y la responsabilidad de tres agentes educativos muy importantes: la familia, la escuela y los medios de comunicación.

Todas y todos tenemos la responsabilidad y la obligación, individual y colectiva, de hacer cuanto esté en nuestras manos para acabar con uno de los fenómenos que más amenazan la libertad y la integridad de miles de ciudadanas. No habrá una sociedad justa hasta que no se respete la dignidad humana de las mujeres en todos los ámbitos de nuestra existencia

¡Ni una agresión más, ni una muerte más!