Manifiesto de enero de 2007

Señora Alcaldesa, Señoras y Señores Capitulares, Compañeras y Compañeros:

Al terminar 2006 el balance de victimas de Violencia de género es, de 69 mujeres en España: “Muchas Mujeres”. Es Andalucía la Comunidad con más víctimas.

En 2005 fueron asesinadas 71, en 2004 97, al igual que en 2003. No son cifras muy alentadoras. Ya tenemos 3 víctimas en 2007. La puesta en marcha de la Ley Integral no parece aún haber dado los frutos que esperábamos y, sin embargo, seguimos confiando en que tenga efectos positivos. No por contar con esta Ley debemos dejar de buscar nuevas formas de lucha y soluciones tanto a corto plazo con actuaciones que solucionen los problemas más inmediatos con los que se enfrenta la víctima, como a largo plazo; insistiendo en la educación, como elemento fundamental en la erradicación de este problema, y la concienciación social.

Sabemos que es un proceso muy lento y difícil porque en nuestra sociedad aún existe un machismo latente que cotidianamente ( aún en ausencia de maltrato) hace creer a ciertos hombres que se encuentran en una situación de superioridad con respecto a la mujer, no sólo en cuanto a creerse más cualificados, con más derecho a opinar, a saber o a pensar, sino incluso con el derecho a mandar y a dirigir la vida de otra persona, obviando su capacidad, sus cualidades, sus sentimientos y sus necesidades. Con relacción a la intervención inmediata, creemos imprescindible que en el primer acercamiento de la mujer en la búsqueda de ayuda se ataje el problema a nivel psicológico, en el sentido de que son primeros momentos en los que la víctima no se siente segura de lo que está haciendo, en un alto porcentaje se suelen arrepentir, y es ahí donde sería fundamental este apoyo que le confirme la necesidad y el acierto de su actuación.

Es el momento además de que el sistema siga con la mayor atención cada caso. Con formación en género de los/as profesionales. Exigimos además el cumplimiento íntegro de las penas.

Hacemos hincapié en la importancia de que no sean las mujeres agredidas las que tengan que marcharse del hogar, con el trastorno que ello supone para ellas y para los hijos: cambiar de ambiente, alejarse de la familia, las amistades, el colegio, etc.

Por último queremos hacer una llamada a la comunidad eclesiástica: ¡ ya es hora de que se pronuncie y condene la violencia de las mujeres!. (Además ) pedimos que se modifique el lenguaje sexista en todos los estamentos sociales, también en las Iglesias. Comenzamos el nuevo año con el deseo realista de que disminuya considerablemente el número de víctimas de violencia de género y más allá, el deseo último de cerrar las estadísticas del año con 0 muertes pero por desgracia ya no se cumplirá.