Manifiesto de enero de 2005

Sra. Alcaldesa, señoras y señores capitulares, compañeras y compañeros:

Hoy queremos empezar con un testimonio:

“Realmente no sé lo que aquella noche me decidió llamar a la policía, pero siempre digo que fue verme limpiando mi propia sangre” Caqui T. S. es una mujer cordobesa que sufrió las palizas de su pareja durante 8 años sin decírselo a nadie. “La gente me preguntaba por qué no lo dejé sin más, pero es que me amenazaba constantemente y siempre cumplía sus amenazas, le tenía muchísimo miedo, llega un momento a que te acostumbras a vivir así, se convierte en una forma de vida habitual, te adaptas, te aguantas, lo ocultas”.

Este testimonio es de Caqui, nuestra compañera, nuestra amiga, pero podría ser de cualquier otra mujer, de una hermana, madre, hija, vecina, de las muchas mujeres que siguen estando en silencio. Como fue el de Yenma Patricia de Murcia, María Ofelia de Duango (Vizcaya), el de F. M. C. de Velez Málaga o el de la joven de 22 años en la provincia de Toledo.

La violencia contra las mujeres no es exclusiva de ningún sistema político o económico, se da en todas las estructuras de Poder de la Sociedad, la perpetúan y se caracteriza por su profundo arraigo y su intransigencia. La Violencia o las amenazas de violencia impiden a las mujeres ejercitar sus derechos humanos y disfrutar de ellos.

Antes esto, las mujeres nos hemos organizado para poner al descubierto y combatir la violencia que se ejerce sobre nosotras. A lo largo del tiempo hemos logrado cambios drásticos en las leyes, la política y las costumbres. Hemos sacado a la luz pública abusos tradicionalmente ocultos. Hemos demostrado que la violencia contra las mujeres exige unas respuestas de los gobiernos, comunidades y particulares, sobre todo hemos puesto en tela de juicio la imagen de las mujeres como víctimas pasivas de la violencia, incluso cuando nos enfrentamos a la adversidad, la pobreza y la represión. Las mujeres hemos liderado la lucha por impedir que se ejerza la violencia contra nosotras.

Pero, compañeras sois la otra mitad de la población y esta lucha no la queremos hacer solas, debéis hacer una reflexión sobre vuestro rol en la sociedad. El camino está perfectamente trazado, y el camino de la igualdad claramente indicado, así se ha hecho históricamente desde el feminismo y por eso debéis hacer ese debate de igualdad con nosotras. E insistimos en que utilicéis un lenguaje que no sea sexista. No debéis olvidar que en gran medida el lenguaje encierra la clave de lo que se supone el machismo en nuestra sociedad.

Rechazad en vuestro entorno cualquier frase, comentario o alusión que denigre la dignidad de la mujer, hacerlo no es signo de debilidad varonil, sino una lección de humanidad, de sensibilidad, de igualdad y sobre todo de sabiduría. Os seguimos invitando a que denunciéis, condenéis y desenmascaréis al agresor, al asesino de mujeres.

Las Mujeres de esta Plataforma estamos centradas en que hacer para que el mañana sea mejor, para que la igualdad sea real y efectiva, que pueda haber paz, en este sentido la educación es fundamental, tenemos que evitar que los niños crezcan sin mirar de igual a igual a su compañera, creándoles valores de igualdad, solidaridad, comprensión, respeto, desde su más temprana edad. De ahí nuestro trabajo en colegios e institutos.

Esta plataforma seguirá trabajando centrada en sus objetivos, aglutinar, reivindicar, condenar, educar, formar e informar y sobre todo concienciar.

Y todo este trabajo ha sido posible, y es posible darle continuidad no sólo al trabajo voluntario de muchas mujeres sino también al compromiso y voluntad política de la firma de un Convenio con este Ayuntamiento.

Trabajo que ampliaremos con mayores contenidos para abarcar otros campos en temas de violencia en la firma del próximo Convenio. Para finalizar, existe un punto en el horizonte donde el cielo se une con el mar, es una línea delgada que te conduce a lo desconocido, como desconocido es para nosotras si estaremos en el mes de febrero aquí. Pero es un punto en el que se cruzan nuestros sueños y esperanzas, el sueño de que no existan ninguna agresión ni una muerte mas a mujeres por simple hecho de serlo y la esperanza para que un día no muy lejano conozcamos esa igualdad, ella no es la meta la igualdad es el camino.