Manifiesto de enero 2013

La Secretaría de la MUJER del sindicato USTEA, miembro de la Plataforma  Cordobesa contra la violencia a las Mujeres, quiere manifestar en este pleno, el rechazo firme contra todo tipo de violencia física, sexual, psicológica y estructural hacia las mujeres,  por el hecho de ser mujeres.

Estamos empezando el año y ya contamos con tres mujeres asesinadas, una en Valencia, otra en Barcelona y otra en Madrid con miles de denuncias por malos tratos y millones de silencios aguantando el tirón. A pesar de ello, nuestra convicción es firme “hay salida para las mujeres” si no las dejamos solas, si el Estado aumenta las ayudas y las instituciones remueven los obstáculos en lugar de aumentarlos como ocurre con la nueva Ley de Tasas que limita la gratuidad a la justicia y tiene mayor impacto sobre las mujeres que tienen menor poder adquisitivo que sus parejas.

Que la sociedad ha dado un paso de gigante en reconocer e identificar la violencia de género, no nos cabe la menor duda. Lo reconocemos. Que los pasos que han dado las mujeres, rompiendo cadenas, conquistando derechos, construyendo su espacio en esta sociedad, a pesar de las bofetadas físicas o morales, es un hecho evidente que  ya no tiene vuelta atrás. Que siguen muriendo mujeres luchando por ser ellas mismas, es también una realidad cotidiana que queremos erradicar. Que sigue habiendo poderes fácticos que intentan impedir la evolución y la libertad de las mujeres, como el Sr. Obispo de Córdoba con su interpretación del concepto de género, también es un hecho constatable.

Coincidimos con el colectivo Yerbabuena, cuando  en su carta al obispo afirma: “Esta democracia permite que una Institución como la Iglesia Católica pueda difundir, a través de sus acciones y escritos, sus principios antidemocráticos, anticientíficos y antihistóricos eludiendo, consciente e interesadamente, el sufrimiento de muchos seres humanos. Entre ellos, el de las mujeres sometidas (en muchas ocasiones en esa familia, que tanto defiende) a una violencia permanente y que, demasiadas veces, acaban asesinadas, y también, el de la infancia que se desarrolla en ese ambiente familiar o es presa fácil para indeseables pederastas, de lo que, por cierto, la Institución a la que representa (el Señor obispo), tiene mucho de lo que arrepentirse”.

Desde  USTEA y la Plataforma Cordobesa Contra la Violencia a las Mujeres, consideramos necesario que se  aumenten los recursos existentes para proteger a las mujeres contra los malos tratos en general; contra la tortura psicológica que ejercen  sus parejas sobre ellas; contra la esclavitud forzada por la necesidad de sobrevivir, siendo  económicamente  dependientes en un hogar opresivo;  contra una cultura que  sojuzga a las mujeres por tomar sus propias decisiones e impide el desarrollo afectivo sexual de la juventud en condiciones de igualdad, placer, satisfacción y responsabilidad.

Contra todo eso, reivindicamos la Educación como el medio más eficaz, a largo plazo,  para construir una sociedad más igualitaria, basada en el respeto y la confianza, en la cooperación, el esfuerzo y el entendimiento, en la amistad, el placer y el amor.

Desde los años 70 venimos exigiendo a las administraciones educativas,  la formación y el personal especializado necesario, para el desarrollo de un plan, en los centros educativos, de  una  educación afectivo-sexual, que contemple la educación sentimental y el desarrollo sexual sobre la base de la libertad y el respeto a los demás. Ya sabemos que la ley para la Interrupción Voluntaria del Embarazo, y la Ley contra la Violencia de Género  contemplan este aspecto de la educación, pero nos gustaría que de forma real y evidente se llevara a cabo un verdadero plan de igualdad en los centros, encaminado al desarrollo de personas libres,  afectivamente autónomas y solidarias y sexualmente independientes. La educación debe conseguir el desarrollo integral  y pleno de todas las capacidades del ser humano en toda su diversidad de identidades.

Y esto sólo puede conseguirse  exigiendo a nuestros gobernantes que pongan en el centro de todos sus objetivos: la atención al ser humano.
USTEA y la Plataforma Cordobesa contra la Violencia a las Mujeres, valorando el esfuerzo realizado por este ayuntamiento,  pionero en su lucha contra la violencia de género vuelve a reclamar un  mayor esfuerzo como ciudad coeducadora y pide su colaboración e interlocución con las administraciones correspondientes para que Córdoba cuente:

–   Con programas y talleres coeducativos en todos los centros  de Primaria y Secundaria.
–   Con un programa   de educación afectivo-sexual en todos los tramos de la red educativa.
–   Con espacios para jóvenes, donde puedan desarrollar su creatividad, imaginación, sensibilidad y responsabilidad  social, deportividad y trabajo voluntario, en relaciones de igualdad y de manera cotidiana, aparte de los eventos.
–  Con publicidad coeducativa dirigida  a toda la población cordobesa, en todos los servicios públicos.
–  Con programas coeducativos en la Televisión Municipal, dirigidos a todas las edades.
–  Con una red de guarderías que posibilite el trabajo de las mujeres, a la vez que impulse la educación de sus hijos e hijas, desde la más temprana infancia, en adecuados centros educativos.

No vale que nos digan que estamos en tiempos de crisis y que los recortes en Educación impiden este desarrollo. La crisis no la han generado los ciudadanos y ciudadanas, sino banqueros, especuladores y gobernantes. Pueblos como Islandia, hundidos en una deuda impagable, como la española, después de poner firmes a sus gobernantes de una forma democrática y soberana, están saliendo de la crisis y hasta están discutiendo para su aprobación los permisos retribuidos de maternidad y paternidad de forma igualitaria y durante 5 meses para  cada miembro de la familia. El objetivo es claro. Acoger a esa criatura que nace, desde un entorno igualitario, con una entrega absoluta de madre y padre a los cuidados, a los afectos y a su responsabilidad en la educación, que es tarea de ambos.

La educación es la verdadera llave  que puede posibillitar esa transformación social necesaria, donde las personas en toda su diversidad, busquen su plenitud, estableciendo entre si,  relaciones de igualdad, cooperación y solidaridad.

!Ni una agresión, ni una muerte más¡.
Plataforma Cordobesa Contra la Violencia hacia las Mujeres.