Manifiesto de junio de 2012

La vocalía de la mujer de la Asociación vecinal de Cañero, perteneciente a la Plataforma Cordobesa Contra la Violencia a las Mujeres, y en nombre de esta, queremos expresar una vez más nuestro más rotundo rechazo y nuestra más contundente condena a toda clase de violencia ejercida contra las mujeres.

Resulta muy duro acudir a esta sala un mes tras otro, siempre  con  víctimas mortales a las que recordar y conscientes de que los malos tratos y la violencia siguen estando muy presentes, por desgracia, en la vida de muchas mujeres.

Desde el último Pleno, tres mujeres han sido asesinadas, ninguna de ellas había denunciado, se repite con demasiada frecuencia, una y otra vez se nos dice que no había denuncias previas, ¿no creen que se debería investigar, más profundamente, por qué pasa esto?, ¿por qué, a pesar de la mucha información, tantas  mujeres siguen aguantando y no dan el paso de denunciar a su agresor poniendo en riesgo su vida?

La respuesta no es fácil porque  depende de muchos factores, pero uno de ellos es sin duda,  la permanencia de la ideología  patriarcal que sigue estando demasiado presente en todos los estamentos de nuestra sociedad, una sociedad que, a pesar de todo, sigue normalizando y tolerando la violencia.

Hace unos días leímos un interesante artículo de Miguel Lorente en el que reflexionaba sobre esto,  al hilo de las declaraciones del Fiscal de Seguridad Vial, Bartolomé Vargas, en las que ha manifestado que va a plantear la retirada de la custodia a los padres y madres que de manera repetida pongan en riesgo la salud de sus hijos, por no adoptar las medidas de seguridad exigidas en la normativa de tráfico.

Lo preocupante  no es esa decisión, sino el hecho de que se vea tan consecuente y razonable, y en cambio otras situaciones identificadas y conocidas que afectan a la vida de las criaturas,  no se consideren ni se aborden con el mismo rigor.

En España, según la Macroencuesta de 2011 realizada por el CIS en colaboración con el Ministerio de Igualdad, 840.000 hijos e hijas de mujeres maltratadas sufren cada año las consecuencias de la violencia de género al vivir en el mismo hogar donde se produce, una cifra que representa el 10’1% de todos los menores, y de ellos 540.000 padecen la violencia de forma directa.

En todos estos casos, los niños y las niñas son maltratados por sus padres, y el cinturón (de manera real o metafórica) es utilizado como un elemento de seguridad para atarlos a la silla del miedo y del sometimiento junto a sus madres. A pesar de ello no sólo no se cuestiona el ejercicio de la paternidad ni la custodia, sino que en los mismos ámbitos donde se plantea la retirada de la custodia por generar una situación de riesgo (el hecho de no utilizar los mecanismos de seguridad no produce un daño, sólo da lugar a un riesgo),  se defiende que el padre maltratador siga disfrutando del ejercicio de la custodia y patria potestad como si no pasara nada. O lo que es lo mismo, que maltratar a la madre no puede considerarse como algo contrario a la educación y al desarrollo psico-afectivo del menor, y aplicar la violencia directamente contra él, tampoco.

Son muchos los estudios que han puesto de manifiesto el grave impacto que produce la violencia de género en los niños y en las niñas, y cómo con frecuencia afecta a su conducta de forma diferente. Los niños se identifican con el padre y se vuelven más agresivos y violentos, mientras que las niñas lo hacen con la madre y se aíslan del resto de amigas y desarrollan estados depresivos conforme crecen, en cambio, tanto unas como otros normalizan la violencia. Además se ha demostrado que los menores expuestos a la violencia tienen más riesgo de sufrir depresión, alcoholismo o abuso de drogas, y de ejercer violencia de género y maltrato infantil hacia sus hijos.

¿Por qué se sigue dando la custodia a los padres maltratadores? ¿ Como se puede decir que un maltratador no tiene por qué ser un mal padre”? Ser violento  y agredir a una madre y a los hijos para muchas personas, forma parte de los deberes y derechos de la patria potestad y la custodia.

Son muchos los casos que conocemos, muchas las mujeres que acuden a esta Plataforma  desesperadas por las sentencias que se están dando en este sentido. Es duro no poder ayudar porque estas sentencias suelen ser irrevocables. Es duro tener que venir todos los meses a denunciar los asesinatos, ya no sabemos qué decir. Nos faltan las palabras, pero nos sobran razones para seguir luchando. Tenemos un compromiso moral con las víctimas y sus familias.
Nosotras no nos vamos a rendir, sabemos que, ahora más que nunca, necesitamos estar unidas y mantener la lucha. Queremos vivir sin violencia machista, con dignidad y en libertad. Los derechos de las mujeres, son derechos humanos y exigimos que sean respetados.

!Ni una agresión, ni una muerte más¡.
Plataforma Cordobesa Contra la Violencia hacia las Mujeres.