Manifiesto abril de 2011

En los cuatro meses que llevamos de año, han sido asesinadas 21 mujeres. De ellas, 6 en nuestra comunidad.

La Secretaría de la mujer de CCOO perteneciente a la Plataforma Cordobesa contra la violencia a las mujeres, los colectivos y asociaciones de mujeres que la formamos, nos preguntamos una vez más ¿cuántas de nosotras tenemos que morir para que la sociedad reaccione y tome conciencia de que la violencia machista, es un problema de primera índole?. Si, un problema de primera índole, porque afecta a mujeres y a hombres, porque afecta a las relaciones que se establecen entre ellas y ellos en cualquier lugar donde convivan personas de ambos sexos.

La gravedad y magnitud de la violencia hacia las mujeres es de tal grado, que la Organización Mundial de la Salud desde hace tiempo, la ha considerado un problema de salud pública y un problema estructural que se da en todo el mundo, es una conducta que se aprende, se reproduce y se transmite.

Por eso, a pesar de los avances, siguen aumentando los casos de violencia de género en personas jóvenes, lo que determina que los esfuerzos no están siendo suficientes, pues se siguen transmitiendo los roles tradicionales de pareja, en los que se fomenta la sumisión y la dependencia emocional en la mujer y la dominación y  la posesión en el hombre,  por lo tanto, relaciones basadas en la desigualdad con un alto riesgo de padecer violencia de género.

Esta violencia contra la mujer es cultural e ideológica. Como cualquier manifestación cultural puede cambiar, pero las relaciones de poder y dominación sobre las que está basada dificultan el cambio.Gran parte de la sociedad no entiende la reacción de las mujeres cuando sufren violencia por parte de su pareja o por parte de un hombre de forma continuada.

Esa diversidad de reacciones hace que surjan muchas preguntas como: ¿Por qué no lo dejó?, ¿por qué no hace algo?, ¿por qué resiste?, ¿por qué no hace uso de los recursos y medidas legales?, etc. Nos asombra que una mujer consienta y permita las agresiones y se resigne al sometimiento en su mundo privado: “¿por qué no se marcha?”.

Estas preguntas ponen de manifiesto que olvidamos los aspectos ideológicos de la violencia machista, la importancia de la dependencia emocional, psicológica y económica, que vincula a las mujeres con sus agresores con unos lazos muy estrechos, y especialmente ahora que vivimos una crisis económica mundial que afecta a todos los hogares y que se está cebando especialmente con las mujeres.

Se espera de nosotras que respondamos fielmente a los patrones sociales, al rol que se nos ha diseñado. Muchas mujeres creen, creemos, porque así nos lo han hecho creer, que ser una buena madre y esposa significa sacrificarse, soportar todas las agresiones posibles, antes de romper la unidad familiar, y todo ello, por el mero hecho de ser mujer.Actualmente, estamos en plena etapa de transición.

El patriarcado está perdiendo su legitimidad, pero esto no quiere decir que no siga teniendo vigencia. Las mujeres hemos despertado y estamos actuando de forma intencionada y organizada contra todo este sistema desigual, contra esta injusticia. Y en cierta forma, la resistencia del patriarcado a desaparecer, es lo que explicaría la ferocidad de la violencia de género actual.

La sociedad en su conjunto ha de rechazar los actos de violencia contra las mujeres sea del tipo que sea y no solo física, ha de denunciar a los agresores que tan convencidos están de su impunidad, ha de proteger a las víctimas y ha de promover acciones para la prevención desde la educación, pero sobre todo, con una actitud vigilante y activa de denuncia y rechazo de todo tipo de discriminación por razón de sexo.

En el ámbito laboral es necesario reforzar la difusión de medidas y derechos en materia de igualdad entre mujeres y hombres y contra la violencia machista, mediante la formación y sensibilización a las personas negociadoras de convenios colectivos, responsables sindicales y trabajadores y trabajadoras para garantizar los derechos laborales y sociales legalmente reconocidos a las trabajadoras víctimas de violencia de género.

Por último, queremos sumarnos a la denuncia contra la siniestralidad laboral que se va a hacer hoy en este Pleno y solidarizarnos con la lucha por mantener sus puestos de trabajo de los trabajadores y trabajadoras de LOCSA. Las mujeres que formamos esta Plataforma sabemos del dolor, el sufrimiento y la muerte que generan todas las injusticias.

Históricamente, la de las mujeres ha sido siempre una lucha social, una lucha por los derechos humanos, contra la explotación, por la dignidad, contra el abuso de poder, por la vida, contra las guerras, por la igualdad, contra la pobreza, en definitiva por la Justicia Social.
Por eso nos sumamos diciendo:

NI UNA AGRESIÓN, NI UNA MUERTE MÁS
EL TRABAJO ES PARA LA VIDA
NO AL CIERRE DE LOCSA
Plataforma Cordobesa Contra las Violencia a las Mujeres.