Manifiesto de abril de 2008

Señor Presidente, Señoras Diputadas, Señores Diputados, compañeras y compañeros:

¿Hasta cuando seguirá esta barbarie, hasta cuando seguiremos con este terrorismo, que ha hecho que estas, mujeres (como tantas otras) no puedan volver a ver a sus amigos, a su familia a sus hijos e hijas?

Les han robado lo más hermoso que tenían, la vida, sencillamente porque un día decidieron ser libres.

¿Cómo entender que no pudimos evitar la muerte de estas mujeres, muchas de ellas incluso con ordenes de alejamiento y que no sirvieron de nada?

¿Hasta cuándo seguiremos así?

¿De que sirven todas las medidas conseguidas, si somos incapaces de parar las agresiones y los asesinatos, si esos monstruos y asesinos siguen sueltos?

Sabemos, que la culpa del sufrimiento y de la impotencia que sentimos con estos crímenes y todos los anteriores, pertenece a la voluntad de quienes aun creen que la fuerza irracional es una forma de convivencia. Pero también tenemos la convicción de que estas injusticias, estos asesinos deben ser rechazados, condenados y que los agresores tienen nombres y apellidos y es hora de identificarlos, de desenmascararlos.

Cuando se sientan rechazados, acorralados, señalados, por toda la sociedad se pensaran dos veces sus reacciones animales.
Se sigue tolerando y justificando la violencia machista, argumentando en la mayoría de los casos alguna enfermedad mental o adicción del hombre o incluso de la mujer, para justificar lo injustificable.

Porque es cierto, y tenemos que ser muy conscientes de esto, que en la mayoría de los casos son hombres ajustados a las normas en los demás ámbitos y no utilizan la violencia contra otras personas fuera del hogar. Tienen una doble o triple cara.

Cualquier excusa es lo más cómodo para no reconocer que podemos estar trabajando, comiendo, intercambiando bromas, con tipos encantadores (pero machistas maltratadores) que cuando llegan a sus casas les pegan una paliza a su mujer, o más sutilmente la insulta, la denigran, la ignoran, para ir minando sus fuerzas hasta conseguir anular su autoestima.

Y es precisamente este tipo de maltrato, el psicológico, el mas tolerado por la sociedad. No olvidemos que es la antesala del maltrato físico.

Ahora que la sociedad parece haber tomado una cierta conciencia del problema de la violencia machista, se sigue pensando que son hechos aislados, que a mi no me va a pasar.

Desgraciadamente la realidad nos ha enseñado que es un hecho más común y cercano de lo que todos desearíamos y que podemos sufrirlo cualquiera, en carne propia o en nuestro entorno más cercano.

¡Ya está bien!

Desde la rabia y el dolor que esta situación nos provoca, esta Plataforma lanza unas preguntas para la reflexión:

¿Por qué son las mujeres, las víctimas, las que tienen que estar escondidas, las que tienen que huir de sus casas, las que tienen que llevar protección, las que tienen que llevar pulsera, si son las víctimas?

¿Dónde están los derechos humanos?

¿Por qué ante el primer incumplimiento de la orden de alejamiento no se les priva de libertad?

¿Por qué seguimos justificando a los monstruos y victimizando a las víctimas?

¿Por qué no condenan públicamente cada uno de estos asesinatos los líderes políticos?

¿Por qué la jerarquía de la Iglesia no hace comunicados de condena cuando esto ocurre?

¿Por qué no se sale en masa a la calle en todas las ciudades del Estado Español?

¿Qué sucede? ¿Seguimos siendo ciudadanas de segunda clase?

¿Solo son asesinatos o violencia los atentados de E.T.A.?

¿Y estos crímenes qué son?

El dolor y la indignación que sufrimos desde la Plataforma cordobesa contra la violencia a las mujeres, nos hace más fuertes y más comprometidas para luchar contra todos los obstáculos que impidan acabar con esta lacra social y que intenten distraer de lo que de verdad importa: que ni una sola mujer sufra este tipo de violencia.

Por ello, seguiremos cuestionando, gritando y rechazando todas aquellas actitudes que refuercen, de algún modo, el comportamiento machista y justificando la violencia contra las mujeres. Así, en este comunicado queremos también denunciar algunos de los comentarios que recoge el documento de trabajo llamado “Tratamiento de la Violencia de Género en España y la Comunidad de Madrid” del Consejo Económico y Social, comentarios como que “ las ayudas públicas a las víctimas de la violencia machista son “privilegios” e “incentivos” para que las mujeres presenten denuncias con el fin de obtener alguno de los beneficios”; o “ las amenazas que reciben las víctimas son de consideración subjetiva”.

Resulta que en lo que llevamos de año, van muchas mujeres asesinadas por lo que este tipo de declaraciones son, como mínimo, una falta de respeto a las víctimas y a sus familias, una nueva vejación hacia ellas.

Es necesario y, con carácter urgente, que se dé ya un Pacto de Estado entre todas las instituciones, todas las administraciones, todos los partidos políticos, todas las instancias judiciales, todos los agentes sociales y todos los colectivos de mujeres. Basta de mirar a otro lado, todos y todas debemos implicarnos y actuar con mayor efectividad, porque la respuesta que se está dando frente a la violencia de género está siendo insuficiente e inadecuada en comparación a la magnitud del problema.

Nosotras vamos a centrar nuestros esfuerzos, todo lo que este a nuestro alcance en seguir apoyando a las valientes que han dado el paso de romper con el agresor:

  • Exigiendo el cumplimiento de la Ley Integral y la aplicación de todos los recursos existentes, si se sienten protegidas, escuchadas, arropadas, ellas y sus criaturas por todos los estamentos sociales, serán muchas más las que dejaran atrás sus miedos, y no callaran.
  • Desenmascarando a los agresores, no justificándolos y condenándolos social y públicamente.

No lleguemos tarde para salvarlas; después de nada vale.

¡Basta ya! ¡Ni una agresión más, ni una muerte más!