Manifiesto de abril de 2007

Señora Alcaldesa, Señoras y Señores Capitulares, Compañeras y Compañeros:

La violencia de genero no es sino la manifestación más cruel y sangrienta de un machismo que creíamos estar venciendo pero que se resiste a desaparecer y no solo eso, sino que es un terrorismo en el cual las victimas mortales van creciendo. Está refugiado en algunos de nuestros convecinos que siguen necesitados de pensar que son dueños de sus mujeres, parejas y compañeras, imposibilitados de verlas como iguales.

La violencia contra las mujeres está vinculada al desequilibrio en las relaciones de poder entre los sexos en los ámbitos social, económico, religioso ,político y laboral, pese a todos los esfuerzos de las legislaciones a favor de la igualdad.

Las vecinas y vecinos de Córdoba, que venimos caminando y trabajando conjuntamente por nuestros barrios y pueblos, no podemos ni debemos, permanecer callados ni pasivos ante el amedrentamiento y/o la destrucción de algunas de nuestras convecinas, y nos mostramos totalmente beligerantes contra esta expresión violenta entre iguales.

Vamos a ser ojos, de las que no pueden ver con los suyos, por tenerlos llenos de lagrimas y sangre; queremos ser sus bocas, cerradas por el miedo y los golpes; deseamos no cerrar nuestros oídos a sus gritos y llamadas de auxilio; pretendemos que nuestro olfato se agudice, para prevenir nuevas agresiones; pero sobre todo, necesitamos que nuestra piel las envuelva, para darles toda la protección y cariño que necesitan.

Los vecinos de Córdoba no debéis permitir que algunos de los hombres que os rodean encuentren en vosotros la mas mínima justificación o comprensión de sus actos cobardes y sin sentido. Tenéis que asumir que cuando se violenta a una mujer, se hace con uno de vosotros, y la solidaridad debe ser vuestra única expresión.

Las vecinas de Córdoba no podemos silenciar que algunas de nuestras amigas, familiares o simplemente convecinas sufre en soledad, ocultando su dolor: ellas no son culpables sino de querer vivir como personas, con todos sus derechos , y no esclavas de un hombre.

Necesitamos el apoyo de todas y todos mujeres y hombres para poder acabar con esta lacra en la sociedad como es la violencia hacia las mujeres. Las mujeres se merecen respeto, e igualdad de oportunidades para tener una vida digna.

Hoy recordamos a todas las mujeres victimas conocidas, llamamos a que se rebelen a todas las desconocidas y animamos a que ninguna más permita ninguna muestra de violencia. Nos sentimos cómplices de  todas ellas y les brindamos nuestros barrios y pueblos (que son nuestro corazón) para empezar una nueva vida.