Manifiesto de abril de 2006

Señora Alcaldesa, Señoras y Señores Capitulares, Compañeras, Compañeros:

Un mes más nos volvemos a encontrar aquí para denunciar que durante tan sólo los cuatro meses que llevamos de este año, son más de 20 mujeres las que han muerto a manos de sus maridos o ex maridos, compañeros o ex compañeros, incluso en alguna ocasión vecinos, etc.
En la actualidad, la principal causa de muerte e invalidez entre las mujeres de 16 a 44 años es la violencia de género, por encima del cáncer, los accidentes automovilísticos y la guerra.
La violencia machista se ha cobrado en este mes de Abril la vida de Dionisia Serrano Gómez de 66 años, Elisa Gallego Delcanto de 74 años, de una mujer de 44 años en Orihuela Costa (Alicante), María Josefa B. C. de 39 años.

Ante estos hechos, queremos hacer un llamamiento a todas las mujeres para que no toleren en sus relaciones, tanto públicas como privadas, ninguna afrenta a su dignidad e integridad, sumándose a la defensa de cuantas iniciativas tiendan a la erradicación de la Violencia de Género. Y a toda la sociedad en general, pedir todo su esfuerzo para transformar costumbres, modos y maneras enquistadas de relación, creencias falsas, mitos, conocimientos excluyentes y lenguajes despectivos respecto a las mujeres.

Según el art. 14 de la Ley Orgánica 1/2004, de 28 de Diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, “la difusión de informaciones relativas a la violencia sobre la mujer garantizará, con la correspondiente objetividad informativa, la defensa de los derechos humanos, la libertad y dignidad de las mujeres víctimas de violencia y de sus hijos. En particular, se tendrá especial cuidado en el tratamiento gráfico de las informaciones”. Por lo tanto, es nuestro deber como ciudadanas y ciudadanos hacer que este artículo se lleve a cabo, y es por lo que hoy queremos hacer hincapié en que se denuncie toda la información manipulada que pase por nuestras manos.

Tenemos la esperanza, confiamos en que las cosas cambien, tenemos que ser capaces de trasmitir a nuestros hijos e hijas el sentido de la igualdad y para eso tenemos que empezar por nosotras mismas.