Comunicado de la manifestación del 25 de noviembre de 2011

Queremos comenzar nuestra intervención, teniendo un recuerdo y enviando un abrazo solidario a la familia de Rut y José, estos dos hermanos cuya desaparición tiene a toda la sociedad en vilo y a toda su familia, en especial a su  madre, destrozada.

Un año más hemos tomado la calle y estamos en esta Plaza de las Tendillas,  para ejercer un derecho y un deber democrático: denunciar y condenar la gran injusticia que es el mal trato, la violencia y los asesinatos de  mujeres.
Nos alegra comprobar la respuesta masiva a nuestra convocatoria, cada día, cada año somos más las personas concienciadas que salimos a la calle. Igualmente constatamos con satisfacción el aumento de la presencia de hombres y de jóvenes.

En primer lugar queremos saludar y dar todo nuestro apoyo a las familias de algunas de las mujeres asesinadas en Córdoba en los últimos años que hoy nos acompañan, también a la Asociaciones  de victimas “HIPATIA”  y “Resurgir” y a todas las mujeres que se enfrenta día a día, a ese difícil camino de romper con el agresor y salir de la violencia, Compañeras sabéis que tenéis nuestro apoyo y nuestra solidaridad, vuestra valentía es un ejemplo para nosotras y nos da ánimos para seguir luchando.

Agradecemos  a las personas que representan a las distintas Instituciones y organizaciones  de nuestra ciudad, su presencia en esta manifestación y el apoyo que dan a nuestro trabajo, a lo largo de todo el año.

La sociedad cordobesa vuelve a dar muestras de  madurez  democrática con la unidad sin fisuras, en torno a este grave problema, de todas las fuerzas políticas y sociales.Además de las Instituciones de la capital nos acompaña hoy y agradecemos  la presencia, de representaciones de los ayuntamientos y las asociaciones de mujeres de muchos de los pueblos de nuestra provincia.

Por el esfuerzo que estos pueblos han hecho  al desplazarse hasta aquí, me vais a permitir saludarlos. Espero no se quede ninguno atrás, al menos de los que nos han confirmado su presencia: Fernán Núñez, La Rambla, Villanueva de Córdoba,Villanueva del Duque, Dª Mencia, La Carlota, Fuente Palmera y las 10 asociaciones de sus aldeas.

De nuevo estamos aquí, conscientes de que  cada año, en torno a esta fecha del 25 de Noviembre,  van aumentando los actos de condena y repulsa  a la violencia machista, pero a pesar de este rechazo las mujeres seguimos sufriendo la violencia de una manera espeluznante y a pesar de  los  avances conseguidos en concienciación de la sociedad,  la condena hacia este tipo de terrorismo no es suficiente y el rechazo hacia los agresores es mínimo.

En las últimas encuestas llevadas a cabo por el IESA, para la sociedad el problema de la violencia que sufrimos las mujeres ocupa el número 26 como tema  preocupante. ¿No creen que es una autentica pena que 62 mujeres asesinadas tengan tan poquita importancia para el conjunto de la ciudadanía?

A pesar de todo esta  Plataforma seguirá trabajando con ilusión para erradicar dicha violencia y además, quiere dar a conocer otros tipos de violencias y de desigualdades que estamos sufriendo las mujeres.

Aprovechamos Noviembre para seguir denunciando  y reivindicando todo aquello que desde nuestra independencia creemos que es injusto, que hace sufrir a las mujeres y que dificulta la consecución de la Igualdad Real.

El año 2.011 está finalizando con el aumento de las desigualdades sociales. La crisis económica está generando una clase social cada vez más empobrecida y sometida a los vaivenes de los mercados financieros.

Estas diferencias económicas y desigualdades se acentúan más en las mujeres. ¡Y más aún que se acentuaran ya que con el pretexto del ahorro, se están eliminando los organismos de igualdad de todos los ámbitos territoriales, las escasas políticas de empleo se han centrado en trabajos masculinizados, aumenta el trabajo precario y a tiempo parcial en las mujeres y aumenta la brecha salarial entre mujeres y hombres.

En definitiva “Las políticas de igualdad están sufriendo un parón a nivel mundial” la feminización de la pobreza cada día es mayor. ¡Esto también es violencia!

Por eso hoy, más que nunca, queremos exigir  alto y claro que se cumplan los derechos humanos. Cuando  decimos “los derechos de la mujeres  son derechos humanos”, no estamos utilizando un eslogan llamativo, una frase con gancho o una exageración para hacernos oír.

Estamos haciendo una llamada de atención desesperada ante la vulneración de unos valores mínimos de respeto que los seres humanos debemos asumir y que se incumplen una y otra vez con respecto a la igualdad de la mujer y a la violencia ejercida sobre ella.

Nos estamos basando en la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948, que tiene ya 63 años, que asumen todos los estados y que se vulneran cada día y en cada país.
En este documento:

El artículo 1 dice: “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y deben comportarse fraternalmente los unos con los otros”.

Si la dignidad de una persona pasa primeramente por el respeto a la vida y la integridad tanto física como psíquica para vivir plenamente. Este derecho está siendo violado: nos matan y agreden nuestra integridad física y psíquica, y qué decir del trato fraternal del maltratador a la mujer.

El artículo 3 dice: “Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona”.
Este derecho está siendo violado: cuando se mata a una mujer, cuando no se le permite salir o entrar, o hacer lo que libremente decida o cuando su seguridad personal se siente amenazada.

Artículo 5: “Nadie será sometido a tortura ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes”. Es idéntico al artículo 15 de nuestra Constitución.

Este derecho también está siendo violado: las mujeres insultadas, repudiadas, maltratadas física y psicológicamente, son mujeres privadas de su derecho a mantener y conservar su integridad física, psíquica y moral.

El artículo 13 en su primer apartado dice:  “Toda persona tiene derecho a circular libremente”.

Este derecho está siendo violado cuando el maltratador impone una limitación de movimiento a la mujer que busca el control de su vida.

El artículo 19 dice: “Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión”.

Este derecho también está siendo violado cuando el maltratador le recrimina a la mujer la expresión de opiniones en público, la invita a callar porque “ella qué sabe”, y coarta su capacidad de elección o decisión y la manifestación de su voluntad.

Por última el artículo 23 en su apartado 2 dice: “Toda persona tiene derecho, sin discriminación alguna, a igual salario por trabajo igual.

Nuevamente, este derecho está siendo violado por un mundo empresarial que aún sigue manteniendo diferencias salariales entre hombres y mujeres.

La Declaración Universal de los Derechos Humanos considera valores mínimos imprescindibles e iguales para todas las personas la dignidad humana, el derecho a la vida; la libertad, la igualdad y diferencia personal, la autoestima y la integridad.

Cada uno de estos valores son sistemáticamente violados en el maltrato a las mujeres, cada día. Pero no sólo estamos hablando de la violación de Derechos Humanos en un país lejano de otro continente, también estamos hablando de España, de Andalucía, de Córdoba, de nuestro barrio, de la casa de al lado, de una persona con cara a la que conocemos,  con la que seguramente hemos hablado muchas veces y que tiene nombre, como cada una de estas 62 mujeres asesinadas.

Cada una de estas 62 mujeres han sido asesinadas por hombres que llegaron a creer que la vida de sus víctimas les pertenecía, que ellos determinaban cuando ellas podían respirar, cuando podían sentir y cuando debían morir.
Algunos  de esos cobardes  después de asesinarlas se quitaban la vida para no hacer frente a su vileza.

¿Dónde quedan los Derechos Humanos? ¿Dónde está el derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad ?
No somos feministas radicales trasnochadas, como alguien nos ha llamado últimamente en los medios de comunicación de nuestra ciudad. Somos feministas, por supuesto que sí.

Pero lo que estamos pidiendo es que se cumplan y respeten la Declaración de Derechos Humanos, la Constitución Española y la Ley Integral contra la Violencia de género. Nos estamos basando en la legalidad nacional e internacional.

Hemos conseguido establecer una serie de ordenamientos jurídicos donde los estados recogen las normas que garantizan la igualdad y universalidad de los derechos humanos y debemos velar porque se cumplan estrictamente.

Las mujeres tenemos derecho a vivir en una sociedad donde las relaciones de poder no estén basadas en el género, a una vida libre de violencia en el ámbito público y privado, a vivir sin ningún tipo de discriminación, a que la educación que recibamos esté libre de estereotipos que perpetúen conductas de dominación y subordinación entre los sexos, a contribuir en el desarrollo y el bienestar de la sociedad y a participar en igualdad de condiciones que el hombre en la vida social de nuestra comunidad.

Para finalizar este acto guardamos un minuto de silencio seguido de un aplauso, en homenaje y recuerdo de las que  no tienen voz porque han perdido la vida o porque están encerradas en las cárceles de la humillación y la violencia.

Este año, especialmente, vamos a tener presentes a  Johanna, esa joven ecuatoriana que vino a nuestra ciudad buscando una mejor vida y se encontró con su asesino y Rosa Mª, una cordobesa afincada en Barcelona a la que también le arrebataron la vida.

!Ni una agresión, ni una muerte más¡.
Plataforma Cordobesa Contra la Violencia hacia las Mujeres.